Durmiendo con Serpientes

 Durmiendo con serpientes



Una meditación honesta sobre heridas, manipulaciones y liberación en Cristo


Lecturas base: 

  • 1 Reyes 19:1–4, 5–7, 8–15a
  • Salmo 42 y 43
  • Gálatas 3:23–29 
  • San Lucas 8:26–39


    Hay momentos en los que las Escrituras parecen demasiado complejas, demasiado largas o simplemente demasiado incómodas. Las lecturas de hoy —tanto del Evangelio como del Antiguo Testamento— son exactamente eso: inquietantes, intensas… pero necesarias.


El título de esta reflexión no es casual: “Durmiendo con serpientes”. Suena dramático, lo sé. Pero se trata de una verdad espiritual que muchos vivimos sin darnos cuenta. Hablamos de esas áreas de nuestra vida donde nos hemos acostumbrado a convivir con lo que nos hiere, con lo que nos manipula, con lo que nos roba la paz, la identidad y hasta el propósito.



El endemoniado de Gadara: un hombre entre tumbas


Jesús cruza el lago y lo primero que encuentra es a un hombre poseído por una legión de demonios. Una legión, en tiempos romanos, era un ejército de 4,600 a 6,000 soldados. Imagina: miles de espíritus atados a una sola alma, haciendo de su vida un infierno.


Este hombre no vivía en su casa, no tenía ropa, no era libre. Vivía entre tumbas. Y esa es una imagen brutal pero honesta de cómo muchos también terminamos: dormidos entre muertos, emocionalmente paralizados, espiritualmente heridos, atrapados por historias pasadas que no hemos soltado.


Pero Jesús no lo dejó así. Lo liberó. Y lo envió de regreso a casa, restaurado, con propósito.



Jezabel: más que un personaje, una influencia


Luego está Jezabel, una figura temida y malinterpretada. Muchos piensan que Jezabel es solo una mujer del Antiguo Testamento, pero Apocalipsis nos da otra visión: Jezabel es un espíritu de manipulación, control y seducción que opera especialmente contra aquellos que han sido llamados por Dios.


¿La clave? Jezabel no ataca al incrédulo. Ataca a los que tienen llamado, propósito, unción. A ti. A mí.

Y no siempre lo hace gritando o amenazando. A veces, Jezabel se cuela por donde encuentra terreno pasivo. Como le pasó a Adán en el huerto: no dijo nada, no hizo nada, y allí nació la manipulación.


¿Dónde está la serpiente en tu cama?


Aquí está una pregunta profunda:

¿Con qué serpientes has aprendido a dormir?


A veces es una relación tóxica. A veces es un trauma que guardamos por décadas. Otras veces es simplemente no hacer nada cuando sabemos que deberíamos actuar.


Nos acostumbramos a vivir con heridas abiertas, con emociones que no sanamos, con zonas de nuestra vida donde Jesús aún no ha entrado con su luz. Nos volvemos funcionalmente heridos. Esto afecta directamente al avance de nuestra transformación puesto que las tentaciones se alimentan de nuestras heridas sin sanar. 


Pero el mensaje de Jesús es claro: no viniste al mundo para vivir entre tumbas. No fuiste creado para andar desnudo emocionalmente, expuesto y esclavizado por el pasado. Fuiste llamado a ser libre.


Decisiones radicales

En la historia bíblica, el pueblo finalmente decidió arrojar a Jezabel desde lo alto. Fue una decisión firme, definitiva. Y esa es la única forma de vencer lo que nos controla: con decisiones claras, con límites, con acciones concretas.


  • Una relación sin límites es una relación enferma.
  • Una herida no tratada se convierte en una infección del alma.
  • Una fe sin acción se convierte en religión vacía.


¿Qué sigue?


Te invito a hacer esta oración desde el corazón:


“Señor Jesús, te pido perdón por haberme vuelto pasivo. Por haber hecho parte de mi vida a personas, heridas y traumas que no vienen de ti. Hoy, con tu ayuda, quiero identificar las serpientes que hay en mi cama. Quiero renunciar a ellas, no por miedo, sino porque sé que fui creado para libertad y plenitud. Restaura en mí tu propósito original. Amén.”


Este es un llamado a despertar. A reconocer que vivir dormido con serpientes no es el plan de Dios para ti. Y que hay poder en Jesús para echarlas fuera.

Hoy puedes comenzar de nuevo. Pero no lo harás en tus fuerzas. Lo harás en el nombre del que venció en la cruz.

Comentarios

Entradas populares